La decisión clave al electrificar tu plaza de garaje
Comprar un vehículo eléctrico cambia por completo los hábitos de repostaje. La carga principal se realiza en el hogar, preferiblemente por la noche mientras descansas. Al plantear la instalación en tu vivienda o garaje, surge la primera gran duda técnica.
Debes decidir si instalar un cargador monofásico o un sistema trifásico. Ambas opciones suministran energía a la batería de tu automóvil. Sin embargo, su funcionamiento eléctrico, sus potencias de entrega y sus costes asociados son muy distintos. Hoy dedicamos este blog a explicarte qué elegir: cargador monofásico o trifásico para coche eléctrico, sus diferencias y cuál es la opción ideal para ti.
Elegir el sistema adecuado evita gastos innecesarios en reformas y sorpresas desagradables en la factura eléctrica mensual.
Cómo funciona una instalación eléctrica monofásica
La inmensa mayoría de las viviendas particulares en España dispone de una acometida monofásica. Este sistema funciona con una sola fase de corriente alterna y un cable neutro, a una tensión estándar de 230 voltios.
En una toma de recarga doméstica monofásica, las potencias más comunes son de 3,7 kW (a 16 amperios) y de 7,4 kW (a 32 amperios). Esta última cifra es la referencia dentro de la movilidad eléctrica residencial.
Con una potencia de 7,4 kW, un turismo eléctrico medio con batería de 60 kWh recupera toda su autonomía en unas 8 horas. Esto coincide de lleno con las horas nocturnas con tarifas valle más económicas. Para una rutina diaria convencional, esta potencia cubre sobradamente cualquier necesidad de movilidad.
Qué ofrece una instalación trifásica para tu vehículo
Un sistema trifásico distribuye la electricidad a través de tres fases distintas y un cable neutro, con una tensión nominal de 400 voltios. Este tipo de conexión es muy común en industrias, locales comerciales, aparcamientos comunitarios grandes y algunos chalets con consumos elevados de climatización.
Los cargadores trifásicos entregan habitualmente potencias de 11 kW (a 16 amperios por fase) o de 22 kW (a 32 amperios por fase). Al triplicar el flujo de energía, reducen el tiempo de espera a la mitad o incluso menos. Un vehículo que admita 11 kW puede llenar su batería en apenas 4 o 5 horas. Esto resulta muy útil para flotas comerciales, taxis o personas que necesitan recargar su coche rápidamente durante el día.
El papel del cargador embarcado del propio coche
Antes de decidirte por la opción trifásica, debes comprobar la ficha técnica de tu coche eléctrico. Cada vehículo incorpora un cargador de a bordo que convierte la corriente alterna de la red en continua para almacenarla en la batería.
Muchos utilitarios e híbridos enchufables tienen su cargador interno limitado a 7,4 kW en monofásica. Si conectas uno de estos modelos a un punto de recarga trifásico de 11 kW o 22 kW, cargará solo a una fase o a su tope permitido.
Por tanto, disponer de un cargador trifásico potente no acelerará la carga si el propio coche no tolera esa entrada en corriente alterna.
Potencia contratada y balanceo en el cuadro eléctrico
Instalar un cargador trifásico de 11 kW exige contratar una potencia superior en tu suministro general. Además, en los suministros trifásicos la potencia contratada se divide en partes iguales entre las tres fases.
Si concentras varios electrodomésticos potentes en una sola fase, el interruptor general puede saltar por desequilibrio. Te recomendamos leer nuestro artículo sobre el balanceo dinámico de carga: qué es y por qué lo necesitas en tu cargador coche eléctrico para evitar estos saltos de luz. En cambio, una red monofásica concentra toda la potencia disponible en una única línea, ofreciendo una gestión más sencilla en el hogar.
Costes de adecuación del suministro eléctrico
Si tu vivienda ya es monofásica, cambiar la instalación a trifásica suele exigir una inversión considerable. Hace falta renovar el cableado del cuadro principal, solicitar un nuevo Certificado de Instalación Eléctrica y coordinar el cambio de contador con la distribuidora.
En la mayoría de los casos residenciales, mantener el esquema monofásico con un cargador de 7,4 kW resulta la opción más rentable, equilibrada y fácil de mantener a largo plazo.
Resumen: Cuál debes instalar en tu casa
Elige un cargador monofásico de 7,4 kW si vives en un piso, buscas una instalación económica y realizas desplazamientos diarios habituales de hasta 200 kilómetros.
Opta por un cargador trifásico si tu vivienda ya cuenta con acometida trifásica, tu coche admite 11 kW o 22 kW en corriente alterna y precisas recargas veloces entre viajes continuos.
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